"No hables. Silencio. Grita, pero sin palabras.
Tiempo sin expresión. Todo puede estar mal, o bien. Pero es arriesgado. Guarda las posibilidades para un tiempo más tranquilo, ameno sin malas elecciones. Quizás no es culpa de nadie, o solo nuestra. Qué más da. No hables. Silencio. Grita, pero sin palabras.
No te justifiques, no lo intentes, no digas, no, no. Solo respira, piensa, recapacita. Y no hables. Silencio. Grita, pero sin palabras.
Es así, cobarde. Pero no seas introvertido, sonríe. Ten cuidado, no respondas demasiado. Sería un error pronunciar las palabras equivocadas en la situación equivocada. Así que no arriesgues todo lo que tienes, lo que has conseguido callando, en un descuido. Por eso, no hables. Silencio. Grita, pero sin palabras.
Es necesario, que hagas un examen exhaustivo y muy minucioso de las personas, los contextos y tus posibles respuestas para siempre estar acertado y bien colocado. Esa es la clave. Y cuando no estés seguro, calla. No hables. Silencio. Grita, pero sin palabras.
Pero tranquilo, te acostumbrarás, a ser estricto con las personas. Y sobretodo, contigo mismo."
Piccola.
#lamiapiccolastoria
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